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 Las ninfas luchadoras

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mich25

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Posts : 35
Join date : 26/06/2015

MensajeTema: Las ninfas luchadoras   Lun Jun 19, 2017 4:02 pm

Estimados foreros,

He creado este relato llamado "las ninfas luchadoras", voy a subir la mitad
del relato para saber si les gusta. Pronto subiré la otra mitad pero necesito
saber sus comentarios.

saludos.

                                                  Las ninfas luchadoras

Vania es una chica latina de 26 años, 1.68cm y 57 kilos, piel tostada, rostro encantador con mandíbula
y barbilla fuertes; labios carnosos, cuerpo atlético moldeado por el ejercicio constante, pelo moreno liso
y brilloso, ojos castaños, pechos redondos y turgentes, pezones gruesos, brasier copa D, vellos púbicos
negros y rizados que cubren totalmente su monte de venus y por debajo de este frondoso matorral posee
unos sobresalientes labios sexuales junto a un clítoris rosado.

A ella le encantan las luchas sexuales contra otras chicas sexys, además es poseedora de una confianza
tremenda en sí misma y esta seguridad le ha dado numerosas victorias contra rivales de distintas razas
y confía totalmente en su capacidad física, la cual le ha hecho resistir y ganar muchas luchas.

Hace unos meses atrás había vencido en una lucha sexual a una chica rubia de ojos azules,
estadounidense llamada Kelly, quién poseía una casa en la playa en la isla de Hawai.
Pues bien, Vania al ser la ganadora tuvo el derecho de pedir este inmueble para pasar
sus vacaciones.

Fue así que desde su llegada a la isla, había estado frecuentando discotecas en busca de alguna chica
hermosa con quien luchar. Pero esta noche al sentarse en la barra de la discoteca de Maui, al norte de
la costa de Kahului, estaba segura que conseguiría su objetivo ya que luchar sexualmente contra otra
chica era el pináculo máximo de su existencia.

Hasta el momento había hecho contacto visual e intercambiado sonrisas con otras chicas pero no había
podido encontrar a ninguna rival que estuviera a su nivel. Fue entonces que una chica que trabajaba de
camarera en ese lugar, de origen hawaiano y llamada Lana, se acercó a Vania con un cóctel.

“No pedí esto”, dijo Vania.

“Lo sé” respondió Lana, para luego agregar:

“Otra chica lo hizo, además me dejo una nota para usted”, entonces discretamente deslizó
una nota en la mano de Vania para que la leyera.

“Creo que esta chica es lo que está buscando”, dijo Lana.

¿Por qué está tan segura? y ¿por qué todo este secreto?, preguntó Vania.

"Porque su familia es muy rica y muy conocida en la isla. Por tanto, ella debe ser muy discreta
en estos asuntos ya que a ella le gustan las luchas sexuales. La nota tiene un desafío y una
dirección donde puede encontrarla", concluyó Lana.

¡Genial!, exclamó Vania.

”Una cosa más”, advirtió Lana:

"Ella nunca ha perdido una lucha sexual".

"Eso lo hace más emocionante", dijo Vania para luego preguntar:

¿Cómo es ella?

”Es de su edad, altura y peso. Además es preciosa y muy buena luchando. Incluso he sabido
que ha derrotado a muchas chicas hawaianas, estadounidenses y europeas”, respondió Lana.

“Bueno, yo deseo vencerla”, dijo Vania sonriendo.

¿Va a aceptar su reto?, preguntó Lana.

“No dejaré pasar esta oportunidad", respondió Vania.

Acto seguido Lana se alejó del lugar para atender otras mesas mientras tanto Vania abrió la nota:

Hola Vania,

Supe que ha estado buscando una mujer con la cual pueda tener una lucha sexual, quizás
yo pueda ser esa mujer pero tiene que ser discreta. Me encantaría competir con usted ya
que le he observado y presiento que podríamos tener una buena lucha.

Si quiere luchar mañana al mediodía, debe conducir por la carretera 37 y girar a la izquierda
en la intersección 371. Luego, 2 kilómetros después de pasar la localidad de Hali`imalie vera
un camino angosto a la derecha, debe conducir por ese camino hasta que pueda ver una pradera
a mano izquierda. En ese lugar, encontrara un automóvil aparcado y cerca de éste, instrucciones
para hallarme y así concretar nuestra lucha".

Vaitiare.

La mujer latina se quedó pensativa por unos segundos mientras sostenía la nota entre sus manos,
luego se incorporó para ir a cancelar su consumo. Acto seguido abandonó el lugar con dirección a
la casa de la playa ya que necesitaba descansar para así estar en buenas condiciones para su lucha
del día siguiente.

Mientras conducía recordó lo que había mencionado Lana sobre las luchas de Vaitiare y sus victorias
sobre chicas de distintos países. Entonces recordó que ella también había tenido experiencias similares
con chicas de distintas nacionalidades, incluso una de sus mejores luchas había sido contra otra latina
llamada Carla, una chica muy bella de pelo castaño. Habían tenido una dura lucha que había durado
muchas horas, habían frotado sus sexos con vehemencia incluso se habían arrancado cabellos de la
cabeza. Todavía podía ver imágenes en su mente sobre aquella épica disputa, habían luchado hasta
quedar completamente exhaustas.

Al día siguiente, Vania se levantó temprano mientras el cielo estaba totalmente despejado, luego
salió de la casa antes de que el reloj marcara el mediodía. Llevaba puesto unos jeans cortos, una
camiseta blanca de algodón y sandalias, mientras que su cabello se lo había atado en una cola
de caballo.

Mientras conducía su automóvil hacia la dirección acordada, se puso a pensar en la emoción que
le producía este tipo de luchas incluso tuvo que lidiar contra su ansiedad para no perder el control
del vehículo. Fue así que al pasar por la localidad mencionada y a la hora señalada encontró el
camino angosto a la derecha. Al recorrerlo su estómago comenzó a agitarse y su ansiedad afloró
nuevamente pero entonces pudo ver la pradera que estaba a mano izquierda y el automóvil
aparcado allí, tal como lo decía la nota.

Al estacionar su automóvil, descendió y avanzó hacia una cerca de madera ubicada al costado
de la pradera, en donde había un conjunto de ropa colgada. Al acercarse pudo notar unos
pantalones cortos de color rojo, una camiseta blanca de algodón y unas sandalias.

Sobre la ropa había una nota que decía:

“Para encontrarme debes desnudarte y dejar tu ropa aquí, luego baja por el sendero
que hay más adelante”.

Vaitiare.

Se quitó sus jeans cortos, su camiseta de algodón y sus sandalias para luego cubrir su ropa con
la de Vaitiare. Cuando quedó totalmente desnuda, respiró hondo y se dirigió hacia el sendero;
mientras avanzaba por este camino rural sentía una mezcla de sensaciones porque no sabía
qué esperar realmente de esta situación pero su curiosidad y emoción la hacían seguir adelante.

En su recorrido se percató de que el camino estaba rodeado por grandes y frondosos árboles,
fue así que al llegar a una curva del sendero se encontró con una chica hawaiana totalmente
desnuda y de una belleza digna de admirar; tenía piel bronceada, aire desafiante y a simple
vista tenía su misma edad, altura y peso, grandes y redondos senos, cuerpo atlético y sus
pezones eran como los suyos pero más oscuros, cabellera negra larga y brillante que caía
por debajo de sus hombros, sus ojos oscuros brillaban con intensa emoción y sus vellos
púbicos negros rizados cubrían totalmente su monte de venus.

Ambas supieron al mirarse que habían nacido para ser rivales y quizás lo más significativo
entre ellas era que ninguna había perdido una lucha sexual.

"Bienvenida, soy Vaitiare", dijo la exótica belleza isleña con una leve sonrisa.

"Gracias, soy Vania".

“Lo sé, quiero luchar sexualmente contigo, espero que tú también lo quieras”, dijo Vaitiare.

“Por eso he venido", replicó Vania.

Ese fue el momento elegido por Vania para avanzar hacia Vaitiare, la chica hawaiana al verla
hizo lo mismo. Se acercaron lentamente hasta que sus cuerpos desnudos y firmes se fundieron
en uno solo, lo cual provocó una gran excitación en ambas mujeres. El inevitable beso producto
de la excitación que sentían hizo que sus lenguas se fusionaran mientras sus manos comenzaron
a acariciar sus espaldas para luego descender hasta sus glúteos. Luego, ambas chicas empezaron
a mover sus caderas con la finalidad de que sus sexos se frotaran en toda su extensión.

Luego de unos minutos, se soltaron mutuamente y retrocedieron unos centímetros para observarse
la una a la otra. Sus rostros estaban sonrientes mientras que sus ojos brillaban con gran emoción,
fue entonces que Vaitiare exclamó:

"No conozco a muchas chicas latinas pero al parecer tenemos las mismas medidas".

“Parece que estamos muy parejas”, respondió Vania.

El sol había pasado el cenit del cielo y cada una enfocaba su visión en el sexo de la otra,
sus matorrales de vellos púbicos lucían muy densos como el follaje de los árboles que las
rodeaban. Luego de esta observación mutua, Vaitiare y Vania se abrazaron nuevamente y
enrollaron sus lenguas de tal modo que se deslizaron una sobre la otra dentro de sus bocas
abiertas. Sus alientos se transformaron en pequeños jadeos y gemidos mientras que sus
manos tanteaban el cuerpo de su rival. Estaban de pie en medio del sendero y rodeadas por
un frondoso bosque. Siguieron besándose y acariciándose, dejando que sus mentes abiertas
volaran en torno a esta competencia que tanto deseaban. Al sentirse tan mutuamente conectadas,
sus deseos sexuales subieron a un nivel más alto hasta el punto de tratar de producir el orgasmo
de la otra, para lo cual movieron sus caderas, masajearon sus pechos, sus brazos se envolvieron
alrededor de sus cuerpos, sus montes de venus se frotaron sin piedad y sus clítoris erectos al
rozarse producían sonoros gemidos en estas magnificas mujeres.

Estuvieron así por varios minutos, forzándose mutuamente el orgasmo hasta que de pronto ambas
comenzaron a gemir muy fuerte y sus cuerpos se estremecieron simultáneamente y con gran
intensidad, habían llegado al orgasmo juntas.

Después de unos momentos de descanso, Vaitiare dijo:

"Ven conmigo, tengo un lugar que mostrarte”.

Ambas ninfas desnudas corrieron por el sendero hasta llegar a un pequeño claro con gran cantidad
de arbustos. En ese lugar habían varios árboles con sus ramas retorcidas que se cruzaban entre sí,
creando un techo de denso follaje, este paraje se parecía a un refugio. Sobre un grueso lecho de
hojas que se encontraba debajo de este techo habían unas mantas estiradas.

"Puse esas mantas allí, ya que aquí es más natural ", dijo Vaitiare.

"Me encanta la naturaleza", dijo Vania.

"Podríamos follar todo el día", dijo Vaitiare.

"Si, ya sé eso, pero yo quiero luchar", respondió Vania.

"Muy bien, pongámonos rudas”, dijo la isleña.
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basileus

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MensajeTema: Re: Las ninfas luchadoras   Lun Jun 19, 2017 5:24 pm

Me encanta, esta escrito de forma magnífica, todo tan bien descrito con tanto detalle. Se nota que hay trabajo detrás y es muy excitante.
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murasame

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MensajeTema: Re: Las ninfas luchadoras   Mar Jun 20, 2017 1:38 am

Exelente trabajo mig estoy ansioso por ver como esto termina
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mich25

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Posts : 35
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MensajeTema: Re: Las ninfas luchadoras   Vie Jun 23, 2017 1:22 pm

Hola foreros!!!!

Muchas gracias a los que han escrito algo sobre mi relato de las ninfas luchadoras,
realmente es mucho trabajo puliendo ideas, gramática, ortografía, etc.  Produce
mucho cansancio físico y mental, es decir, muchas horas en frente del pc.

Pero todo eso queda atrás al saber que a los foreros les gusta lo que escribo.

También espero que aquellos foreros que solo miran los aportes que hacen los
foreros ya conocidos, se atrevan y aporten lo suyo para que este foro siga
creciendo en cantidad y calidad.

Por otro lado, pronto subiré la segunda parte y final del relato espero no sea
decepcionante para los foreros, jajajaja

saludos cordiales.
miguf25
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Mondo



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MensajeTema: Re: Las ninfas luchadoras   Lun Jun 26, 2017 6:16 am

Muy bueno el relato por cierto, esta bien que haya relatos un poco diferentes como estos.
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mich25

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MensajeTema: Re: Las ninfas luchadoras   Lun Jun 26, 2017 7:11 pm

Acto seguido Vaitiare tomó a Vania de los hombros y la empujó sobre las mantas
e inmediatamente voló por los aires cayendo sobre ella, cubriéndola totalmente,
entonces comenzaron a rodar y a rodar hasta que Vaitiare logró quedar encima
de Vania para luego extender sus piernas alrededor de las piernas de Vania y
empujar con fuerza sus caderas hacia adelante con lo cual frotó fuertemente su
monte pubiano contra el de su rival. Vania sintió que su monte de venus estaba
siendo atacado por lo que tomó las medidas defensivas pertinentes para que la
lucha sexual empezara a tomar forma. Fue así que de inmediato comenzó a
mover sus caderas hacia adelante y hacia atrás, en ese momento de la lucha
ambas mujeres podían sentir como sus montes de venus se golpeaban muy duro,
incluso ambas pusieron sus manos en las caderas de la otra en un intento mutuo
e instintivo de amortiguar los golpes que se infringían la una a la otra.

Había demasiada excitación en sus cuerpos incluso el dolor de sus entrepiernas
era soslayado generando otro dolor ya que utilizaron sus uñas para clavarlas en
los glúteos rivales, todas estas señales constituían evidencias inequívocas de una
lucha sexual muy reñida.

Sus cuerpos fusionados seguían luchando con gran intensidad llevados por el
mismo deseo triunfalista pero ninguna de ellas calculó que con esta mutua e
intensa frotación llegarían a un nuevo orgasmo que alcanzaron en forma
simultánea.

Luego de un breve descanso, Vania se movió raudamente y se montó encima
de Vaitiare, la chica isleña al sentirse cubierta envolvió sus brazos alrededor
del cuerpo latino comenzando nuevamente a mover sus caderas frenéticamente
para que sus sexos se rozaran, esto hizo que el placer se acrecentara una vez
más en ambas luchadoras hasta que de pronto otro orgasmo afloró en los sexos
de estas ninfas de la lucha.

Solo habían transcurrido algunos minutos desde el último éxtasis, cuando Vaitiare
tomo la iniciativa y se montó sobre Vania empezando a frotar fuertemente su
cuerpo contra el de ella. Vania aprovechó ese momento y enganchó sus piernas
con las piernas de su rival, fue así que estas dos bellezas volvieron a unir sus
velludas entrepiernas en una batalla física y sexual.

Cuando ambas estaban dando lo mejor de sí en esta lucha, hubo repentinamente
un trueno acompañado de pequeñas gotas de lluvia que comenzaron a caer sobre
las hojas de los árboles. Al principio las ignoraron ya que estaban absortas en su
viciosa batalla, pero cuando la lluvia empezó a golpearlas con fuerza, hicieron una
pausa.

“Supongo que querrás detenerte por la lluvia”, reclamó Vaitiare.

"De ninguna manera, solo sigamos luchando", respondió Vania.

La chica hawaiana asintió con su cabeza y siguieron su combate privado mientras
la lluvia caía con mayor intensidad. En ese instante, solo las impulsaba el ganar
esta batalla sexual pero el agua comenzó a caer a borbotones hasta que sus cuerpos
quedaron totalmente empapados.

"Esto es demasiado, vayámonos de aquí”, dijo Vania.

“Estoy de acuerdo”, exclamó Vaitiare.

Tomaron raudamente las mantas húmedas y salieron empapadas del lugar
en dirección al bosque frondoso. Una vez que llegaron allí encontraron un
lecho de hojas secas sobre las cuales pusieron las mantas.

”Este lugar está seco”, exclamó Vaitiare.

“Si, aquí podremos continuar nuestra lucha”, replicó Vania.

Fue así que reanudaron su lucha tal cual la habían dejado en el otro paraje,
Vaitiare encima de Vania, atacándola sexualmente y la chica latina
defendiéndose con todo, pero ahora al estar mojadas sus cuerpos resbalaban
con cada contacto mientras que a su alrededor la intensa lluvia que caía sobre
la isla parecía animarlas a luchar más duro, incluso ya no se besaban.

Ambas luchadoras estaban ávidas por ganar esta batalla y a esta altura
se podría decir que habían entrado a una lucha en donde no hay razones
ni pensamientos, ya que sus mentes solo se centraban en las sensaciones
que sus cuerpos emitían. Es más, no se detuvieron en reflexionar sobre la
situación ni el por qué estaban dispuestas a seguir su combate bajo la lluvia;
solo luchaban ya que era ese el instinto que se les había dado por naturaleza

Las mantas se convirtieron en testigos silentes de la acción ya que rodaban
sobre ellas empapadas y abrazadas mientras sus sexos se golpeaban juntos
de una manera brutal ocasionando sonoros gemidos en ambas luchadoras
mientras tanto sus pechos ahora presentaban marcas rojas por el aplastamiento
mutuo y sus pezones se atacaban como si fueran verdaderas dagas.

Estaban en plena lucha cuando de pronto se miraron mutuamente con una mezcla
de ira, celos y dolor; ese fue el momento en que ambas mujeres se dieron cuenta
de que esta pelea se había vuelto excitante ya que ambas intentaban forzarse el
orgasmo.

Habían pasado casi dos horas desde el inicio del combate y nuestras ninfas seguían
en lucha pero ahora a un ritmo más lento, debido al cansancio natural, por otra parte
la lluvia no cesaba y la hierba que se había humedecido en un principio ahora se había
transformado en un pantano fangoso, en el cual ellas se revolcaban. Así sus cuerpos
con barro le daban el toque erótico que el espectáculo necesitaba.

A pesar del barro y el cansancio, Vania intentó montar a su rival pero la hawaiana
intuyó la jugada latina, por ende se adelantó e impulsó su cuerpo hacia arriba para
así poder rodar sobre su rival. Vania gruñó cuando el peso de Vaitiare cayó sobre ella,
pero ese fue el momento que eligió Vania para intentar doblegar a su rival utilizando
su más preciada estrategia, incluso esta táctica le había producido el orgasmo a
muchas de sus contendoras: Movimientos rápidos y repetidos de caderas hacia
adelante y hacia atrás, así su sexo podría embestir el sexo rival, produciendo agobio
y rendición de su oponente.
 
Pero la exótica isleña tenía experiencia en estas lides ya que mantuvo rígida su pelvis
y caderas de tal manera de resistir las embestidas de Vania, haciendo infranqueable
su defensa. La estrategia elegida por Vaitiare dio el resultado esperado ya que llegó
un momento en que Vania, producto del esfuerzo invertido en su método, dejó de
moverse y suspiró pesadamente para luego derrumbarse muy agotada sobre Vaitiare.

Este fue el momento aprovechado por la hawaiana para cubrir totalmente a la latina
junto con agitar caderas hacia arriba y hacia abajo, cada movimiento pélvico de la
isleña se tornaba en una verdadera puñalada para la latina, a pesar de esto Vania
apeló a todas sus fuerzas para tensar sus caderas y así contrarrestar el ataque.

Junto al fragor de la lucha, el dolor se había vuelto insoportable en ambas ninfas
por lo que no fue extraño verlas caer exhaustas una al lado de la otra. Luego de
un breve descanso, la lluvia había comenzado a amainar por lo que Vaitiare se
incorporó con las pocas fuerzas que le quedaban y montó a Vania comenzando
a frotar una vez más su sexo. Fue entonces que se percató que sus fuerzas
comenzaban a decaer y el dolor comenzaba a desdibujar su visión mientras
Vania ubicada debajo de ella, empujaba con fuerza sus caderas hacia arriba
atacando su sexo vehementemente.

Vania por su parte sintió que los golpes de Vaitiare perdían paulatinamente
su potencia, esto la hizo recobrar sus energías por lo que continuo golpeando
su sexo contra el sexo rival en forma repetida, fue así que a los pocos minutos
la hawaiana se derrumbaba sobre Vania, gimiendo y estremeciéndose
completamente.

En ese momento la latina supo que debía ganar esta lucha por lo que empujó
a su rival haciéndola caer con su dorso a tierra para luego montarla y al
hacerlo comenzó a frotar violentamente su sexo contra el de Vaitiare, aunque
su cuerpo temblaba producto del cansancio.

En un principio, Vaitiare respondió al ataque con igual intensidad pero a los
pocos segundos gritó en hawaiano:

"Hoʻoneʻe aku iaʻu, bitch" (muévete de encima mío, perra).

Acto seguido, empujó desesperadamente su cuerpo hacia arriba para sacar a
Vania de encima suyo.

”Ríndete perra”, gritó Vania, frotando su matorral púbico contra el de Vaitiare
con todas sus fuerzas.

Vaitiare estaba cansada pero aun así en un último acto de desesperación,
empujó sus caderas hacia arriba y las sostuvo allí, aguantando el dolor
que sentía y evitando así el ataque pélvico de su rival, pero esta táctica
duraría solo unos cuantos minutos ya que el cansancio hacía que la chica
de la isla volviera a colocar su cuerpo en posición horizontal. Cada vez
que la isleña volvía a dicha posición, la chica latina aprovechaba ese
momento para golpear directamente su sexo contra el de Vaitiare,
en lo profundo de su mente sabía que era una acción suicida ya que podría
costarle el combate pero aun así estaba decidida a darlo todo por ganar esta
contienda.

Así que movió sus caderas hacia atrás y las embistió con fuerza hacia adelante
haciendo que su monte de venus se estrellara violentamente contra el de Vaitiare,
fue así que cada golpe generaba un dolor insoportable en su entrepierna pero
también podía ver el dolor en la cara de la isleña y también podía escuchar sus
aullidos al impactarla.

Iba como en el quinto golpe cuando de pronto, Vaitiare gimió adolorida:

"No, no, no más por favor”, para luego comenzar a sollozar.

Vania al escuchar la rendición de su rival dejó de agitar sus caderas, se sentía
al borde del desmayo por el intenso dolor que provenía de su entrepierna por
lo que se dejó caer al lado de su oponente. Luego de unos minutos, se incorporó
y se alejó de la sollozante isleña, aunque tuvo que sentarse un momento para
evitar el colapso total.

El agua le empapaba todo su cuerpo, pero se sentía muy bien, se sentía viva.
Entonces pudo ver a Vaitiare tendida, con sus manos cubriéndole su cara
mientras que su sexo lucía sustancialmente derrotado. Entonces bajó la mirada
hacia su propio sexo, el cual lucía un tanto dañado por la lucha contra Vaitiare
pero tenía un mejor aspecto que el de su rival. En ese momento tuvo conciencia
de que su sexo había derrotado al de Vaitiare y la preciosa isleña había colapsado
por el dolor que su sexo le había infringido. Eso era precisamente lo que ambas
mujeres habían tratado de hacerse la una a la otra en esta viciosa batalla sexual.

El mejor sexo había ganado esta lucha, al tener este pensamiento Vania se echó
a reír levantando sus brazos aunque débilmente ya que el dolor aun persistía en
ella. En ese momento, se sintió increíblemente poderosa, como si la energía de
su cuerpo hubiera vuelto nuevamente. Se levantó de un salto y lentamente se
acercó a su rival aun tendida sobre las mantas para luego sentarse sobre la cara
de la hawaiana, levantando sus brazos y su rostro hacia el cielo, gritando su
victoria mientras Vaitiare sollozaba debajo de ella, totalmente humillada.

La chica latina estaba agotada pero sabía que no deseaba quedarse allí, entonces
se alejó del lugar dejando detrás suyo a la belleza hawaiana derrotada. Al tomar
el camino de vuelta a su automóvil, llegó a la cerca que rodeaba la pradera,
entonces allí se puso sus jeans cortos, su camiseta de algodón y sus sandalias.

Algunas horas después, Vania se encontraba recostada en la gran bañera de la casa
de la playa disfrutando de un placentero baño, limpiando todo su cuerpo. Todavía podía
sentir a Vaitiare luchando contra ella, pero ahora sabía que su sexo era mejor ya sea
en la cama o en el barro.

                                                       FIN
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MensajeTema: Re: Las ninfas luchadoras   Lun Jun 26, 2017 9:09 pm

Buen relato, me gusto, te animarías a incluir boxeo de senos o algunas llaves de lucha como abrazo de osa, full nelson ?.
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