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 Revancha contra Yoali

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SoulFight



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MensajeTema: Revancha contra Yoali   Dom Abr 09, 2017 8:06 pm

Era una tarde muy lluviosa, no entiendo muy bien porque. Según el reporte del clima hoy iba a haber mucho calor. Es sábado, justo ayer se terminaron las clases. Hubo un pequeño convivio en la escuela, Yoali no asistió. Ni ninguno de sus amigos, pero la pelea ya había sido pactada desde el miércoles. Esta vez sería en mi casa, más específicamente en mi sala. Usamos algunas colchonetas que tenía Nayeli para acondicionar el piso y que todo fuera un poco más seguro, así mismo yo arreglé los sillones de cierta manera para que no estorbaran. Quedaron de una manera muy curiosa, servían de asiento para las personas que fueran espectadores de esta pelea. Mi sala era algo grande, pero tuve que retirar las mesitas de centro que teníamos para que no se rompieran y que no lastimaran a nadie, el espacio era amplio y creí que así no habría lastimados. Nayeli quiso ir a retar a Yoali ella sola, yo dejé que fuera, pero la seguí de cerca, por si algo sucedía. El miércoles mientras estábamos en clase, Nayeli fue directamente a hablar con Yoali en un momento que estaba sola, al final del salón de clases como siempre. A Yoali le gustaba dijbujar, para ser más preciso, hacer grafiti. Practicaba en su cuaderno, haciendo algunos modelos para después hacerlos ilegalmente por las noches en paredes de lo que pudiera encontrar en su camino. Era de las chicas que no le temía a nada. Suficientemente fuerte y escurridiza como para librarse de policías (hombres o mujeres) y ni siquiera los muchachos con los que se juntaba parecían tener ganas de meterse con ella de ninguna manera. No los culpo, ni siquiera yo quisiera meterme con ella. Más de una vez traté de que Nayeli recapacitara. Ella es muy fuerte, tengo miedo de que le haga algo a Nayeli. La última vez mi pobre novia no pudo ni siquiera tocarla. Sólo fue un pequeño juguete para ella. Esta vez es diferente, ella ha estado entrenando mucho y su cuerpo ha tenido una increíble transformación desde esa vez. Aun así, no amo la idea de que tenga que pelear para defender su orgullo de mujer. Como hombre, no entiendo demasiado de eso. Cuando peleamos no necesitamos tantos preparativos. Se hace en caliente, cuando se pueda. Sin ningún plan y se acaba cuando ambos se detienen de pelear. Incluso hay veces en las que los contrincantes pueden ser amigos al terminar la pelea, pero en las mujeres es muy diferente por lo que puedo apreciar.
Yoali no rechazó el desafío, ni siquiera pensó que fuera cierto, la vi reír un poco. Cuando Nayeli insistió con la idea, fue entonces que Yoali se levantó. No escuché lo que dijo, pero al contármelo Nayeli, yo mismo sentí un escalofrió.
“Pon hora y día, linda. Mi vida no ha sido la misma desde que pude tratarte como mi pequeña muñeca de trapo. Quizás podamos hacerlo más seguido. Te voy a torturar… mucho”
Nayeli no se notaba inmutada de ninguna manera por las amenazas de Yoali, le dijo lo que habíamos acordado. Que sería en mi casa, el sábado a las 3 de la tarde. Yoali se despidió de ella mandándole un beso, y al percatarse de que estaba yo ahí, también me mandó uno. Después de eso, ambos nos fuimos a casa para ver cómo quedaría todo. Mi padre trabajaba todo el día al igual que mi hermana. Mi mamá había salido con sus amigas esa tarde y todos llegarían algo tarde. Comenzamos por llevar sus colchonetas a mi casa y acomodarlas como serían ese día. Después de un rato de eso, cerca de las 5:30 de la tarde, nos dio algo de hambre. Encargamos una pizza mientras continuábamos con la planeación, en eso, Nayeli entró en las colchonetas para testearlas y saber que a ninguna se le había salido un resorte que las pudiera lastimar.
Nayeli iba vestida con el uniforme de la escuela, un suéter verde con el logo de la escuela en el lado derecho del pecho, el pelo castaño oscuro recogido en una cola de caballo, la falda a cuadros que le llegaba poco arriba de las rodillas, calcetas blancas y zapatos de cinta negros. Mientras estaba ahí, checando si no había problema con las colchonetas, yo sentí de repente la necesidad de abrazar y besarla. No voy a mentir, vi como su falda se levantaba un poco porque ella estaba en una posición de cuatro puntos y dejaba ver un poco sus bragas rosas que traía. Yo fingi por un momento que no estaba viendo nada, pero después de un momento, fui y la tomé por el cuello. Mi agarre fue fuerte, pero no la estaba lastimando, era solo para aprisionarla. Ella en ese momento lo tomó como una especie de reto y trató de liberarse pataleando y empujándome. A pesar de su fuerza, yo mantuve el candado un poco, aún sin apretar. Entonces ella me tomó de uno de los tobillos y lo jaló con muchísima fuerza hacia enfrente. Me hizo caer y rompió el agarre, entonces me tomó de las manos y se sentó encima de mí, trataba de hacerme un pin mientras ella se reía diciéndome que era más fuerte que yo. “Eso lo veremos” respondí al momento, y entonces apliqué más fuerza y logré rodarla hacia un lado, posicionándome yo encima de ella. Su falda se había levantado, dejando ver bien sus bragas. Algo que me consta por la posición ya que, desde mi vista, no podía ver nada. Pero sentí varias veces el roce de sus piernas desnudas en mi piel. En un momento la dejé y me retiré al sillón.
¿Qué pasa? – Me dijo ella
-Nada, me quiero quitar el suéter, estoy sudando como un chancho.
-Tienes razón, haré lo mismo.
Entonces procedió a quitarse el suéter al igual que yo, su camisa y la mía estaban sudadas de toda la zona del abdomen, a ella le dio muchísima pena y se volteó hacia un lado, yo no sabía qué hacer, pero sentía que debía darle ánimos y hacer que se relajara. Entonces me quité la camisa, dejando a la vista mi nada torneado abdomen. Mi pequeña panza sobresalía un poco, pero no era demasiado, no colgaba ni nada parecido, sólo no estaba marcada por el duro ejercicio que nunca hice. Ella al verme, sonrió de una manera linda.
-¡Guapo! – Me dijo con tono coqueto
Yo no dije nada, me sonrojé bastante por el comentario. Entonces ella comenzó a sacarse también la camisa sudada. Su cuero ya era mucho más diferente. Su abdomen se veía algo más marcado que el día en que entrenó con mi hermana. Estuvieron teniendo sesiones de entrenamiento toda la semana, así que ese repentino aumento de músculo debió de ser propiciado por el nuevo entrenamiento. Ella se puso de nuevo en guardia en el momento que se quitó la camisa Se podía ver otro top deportivo que ya estaba acostumbrada a usar, este era de color azul cielo y sus pezones hacían un pequeño bulto.
-Terminemos lo que empezamos – Dijo – Vas a caer
Con una sonrisa yo volví a las colchonetas y poniendo una pequeña guardia para evitar su agarre. Ella se abalanzó rápidamente contra mí tratando de derribarme con su hombro pero no la dejé. La tomé por el cuello, esta vez con fuerza y apretándola algo para hacerla caer. Su cabeza estaba debajo de mi axila y ella me abrazaba con fuerza haciéndome un bearhug no muy efectivo. Su posición no le permitía aplicar demasiada fuerza. Logré que ella pudiera caer de rodillas en la colchoneta y entonces cambié mis manos haciéndole el mismo candado pero esta vez de lado, quería tirarla de espaldas y quedar encima de ella. Pero en ese momento, ella usó el mismo movimiento que la niña utilizó con ella. Metió su mano derecha entre su cara y mi brazo y con su mano izquierda empujó mi quijada, no resistí eso y tuve que soltarla. Ella no perdió tiempo y me tomó de mi pierna, con sus brazos, la levantó y metió su hombro en mi entrepierna. Me sentí extraño en ese momento, ese sencillo roce con mi pene se sintió demasiado bien. Perdí el control y caí desplomado hacia atrás cuando ella se levantó mientras su hombro se había enganchado en mi entrepierna. Trataba de torcer mi tobillo para que quedara de espaldas, quizás trataba de hacerme un Boston crab pero mi fuerza en las piernas no le permitía completarlo. Junté ambas piernas, haciendo que su agarre se dirigiera más cerca de mí, y en ese momento, hice un resorte con las piernas empujándola algo lejos. Ella caló de sentón y yo aproveché para levantarme. Cuando llegué a ella traté de tomarla por las piernas pero ella reaccionó rápido. Me tomó de un brazo, pasó su pierna derecha encima de mi cabeza y luego se dejó caer haciendo una voltereta por encima de mí. Yo salí volando azotando contra las colchonetas. Eran suaves, pero los impactos se sentían aun así, mientras ella me torcía el brazo en una armbar. Se había vuelto muy buena, ni siquiera lo podía creer. Traté de liberarme pero ella apretaba con una sonrisa linda. Desde esa posición si podía verle sus bragas y mi brazo estaba técnicamente entre sus dos piernas, rozando con su vagina. Me sentía muy extraño y me forcé mucho para liberarme. Mi fuerza consiguió que ella tuviera que soltarme porque ya no podía doblarme el brazo. Ella rápidamente se levantó y puso mi cabeza entre sus piernas mientras estaba parada. Yo quedé volteando hacia abajo y sus poderosas piernas me apretaban la cabeza
-¿Te rindes mi amor? –Dijo con las palabras más dulces que haya escuchado jamás- Sentía entre mis piernas como mi bulto se exaltaba, no podía creerlo. En ese momento, una fuerza desesperada salió de mí, jalé con toda mi fuerza sus rodillas, doblándolas en su forma natural y haciendo que cayera justo frente a mí. La fuerza fue tal que sus piernas salieron volando un poco y ella cayó directamente con la espalda. Ni siquiera ella se esperaba una movida así por mi parte. En el momento en que cayó, enrede mis brazos alrededor de su pequeño abdomen y lo apreté con mucha fuerza. Ella dio un respingo y luego un suspiro excitado recorrió sus pulmones. Mi rodilla había quedado junto a su vagina, y mi pene rozaba un poco con su pierna. Mi cabeza estaba justo en sus pechos (algo que hacía que me quedara sin respiración de repente)  y mis brazos apretando su pequeño torso.
-¿Te rindes amor? – Dije, mientras jadeaba-  No vas a salir de esto.
-N…n…nunca.
En ese momento apreté con más fuerza, ella estaba gimiendo un poco de dolor, pero no era solo eso, ella estaba excitada y en nuestra posición, no era para menos. Yo estaba completamente listo en ese momento, pero el hecho de dominarla, de saber que esto me lo gané me daba un extasis mucho mayor, decidí que le haría el amor solo hasta que se rindiera ante mi
-Awwwwwww, me estás apretando muy fuerte
-Ríndete, es la única manera de que te dije ir
Entonces ella comenzó a jalarme del cabello, algo que se sentí muy bien en ese momento pero yo no la soltaba, seguía dándole fuerte apretones uno tras otro para conseguir su rendición. Entonces llegó ese momento
-Me rindo amor, déjame ir –Dijo entre algunos gemidos-
-No te dejaré ir amor, esta va por los dos.
Entonces la seguí abrazando mientras apretaba su pequeño cuerpo, pero esta vez no era duro, solo era más rudo que un abrazo normal. Ella me tomó de la espalda y me comenzó a rasguñar, también el cuello. No dolía, de hecho me excitaba mucho más. Yo la rasguñaba cariñosamente en las piernas mientras mis genitales rozaban una y otra vez con los de ella. Ambos sabíamos que pasaría, y estábamos listos para ello. Las caricias se hicieron cada vez más intensa y el ruido de los gemidos de ambos llenaba todo el lugar. Quité poco a poco su falda y ella mi pantalón, nos levantamos para eso. Ambos estábamos tratando de desvestir al otro primero, yo iba ganando, la tenía completamente dominada, no podía hacer nada para contratacar a mis caricias. Poco a poco, fuimos subiendo de nivel hasta que estuvimos completamente desnudos y dejamos la marca de nuestro amor sobre las colchonetas que iban a sostener una de las peleas de orgullo más grandes que libraría Nayeli.



Estaban tocando a la puerta. Yo fui a abrir porque Nayeli estaba preparándose para la pelea y no quise interrumpirla. El recuerdo del miércoles me dio confianza en que Nayeli no perdería hoy. Yo debía apoyarla. Miranda y Diego habían llegado antes porque querían estar ahí para apoyarla. Creo que eso tuvo algo que ver en el espacio, porque al abrir la puerta, me percaté de que Yoali había invitado a sus dos amigos de la escuela, y a una amiga suya con quien la había visto. Uno se vestía como un rockero o punk. Ese día iba con una playera negra sin mangas. Era extremadamente delgado y estaba fumando. Tenía el cabello un poco largo y alborotado. El otro iba con una playera negra normal, estaba rapado de toda la cabeza, se notaba que ya se estaba comenzando a quedar calvo y por eso se la rapó. Pero a lo mucho tenía 20 años, no podía entender una caída de cabello de esa magnitud a esa edad. La amiga de Yoali era la que me causaba más desagrado. La chica iba vestida de una manera muy normal, de hecho. Era bajita y regordete, era más bajita que Nayeli. Iba con jeans entallados y una blusa verde oliva sin mangas. Pero su sonrisa no me gustaba, era una sonrisa maliciosa. Me veía de una manera brusca, a diferencia del otro par que ni me volteaban a ver.
-Hola amor, ¿Puedo pasar ya? –Dijo Yoali guiñándome el ojo
-Pasen –Respondí – Ahí hay un pequeño cuarto de huéspedes. Nayeli se está preparando en mi habitación. Mientras puedes prepararte tú ahí.
Ella frunció el ceño, jamás habría perdonado que le dijera de esa manera que Nayeli estaba ocupando mi cuarto, con toda esa confianza. La dejé que se fuera, mientras Diego y Miranda se aparecían por detrás mío para informarme que Nayeli ya estaba lista, que bajaría en un momento. Se quedaron viendo con los inesperados invitados, ahí sentados en los sillones del otro lado. No era normal, y no podíamos fiarnos de ellos. En ese momento bajó por las escaleras Nayeli, vistiendo por primera vez un bikini bastante descubierto. Amarillo de la parte del sostén y rosa con negro de la parte inferior, tenía el cabello suelto y posaba despampanante como si estuviera orgullosa de su cuerpo (y lo estaba).
Los dos chicos se le quedaron viendo, casi babeando. No me molestaba, de hecho sabía que en cuanto saliera Yoali, la reacción de esos dos la pondría furiosa. Nayeli se sentó en mis piernas y me abrazó, dándoles a entender que era mía y de nadie más. Entonces, salió del dormitorio Yoali. Ella llevaba un bikini completamente negro mate. Tenía forma de tanga y se puso el cabello en dos coletas. Ella había aumentado un poco de peso. Se notaba su pancita que no tenía la última vez. Pero también eso la hacía ver algo más robusta. Más imponente. Sobre todo debido a su altura combinada con su aumento de masa. Se colocó justo frente a Nayeli, provocándola. Ella seguía sentada en mi pierna y se levantó para encararla. Luego volteó a ver a sus amigos que seguían embobados en Nayeli, y les lanzó una mirada asesina.

-Bueno, putita. Creo que esta vez me voy a divertir más contigo. Voy a torturarte hasta que me canse.
-Ni lo sueñes perra, hoy vas a pagar por lo de hace un mes, te voy a hacer llorar como la cerda que ahora eres.
Una pequeña risilla surgió de todos, Yoali se puso increíblemente roja de la cara y les dijo a sus amigos que se callaran.
-Quiero hacer contigo una pequeña apuesta, niña – Dijo Yoali – Tu novio, quiero que sea mío. Cuando te gane me lo voy a llevar a su cuarto, y haremos de tooooodo.
-No, ¿Por qué aceptaría eso?
-¿Qué quieres a cambio? Supongo que te refieres a que ganas tú si hacemos la apuesta
-Yo sólo quiero estar a solas contigo, poder hacerte todo lo que yo quiera. Desde golpear tu repugnante cara hasta torcer cada extremidad
-Muy graciosa estúpida, ven aquí para que te enseñe a respetar a tus mayores. Y cuando estés moribunda, me llevaré a tu novio.
Entonces Yoali sin previo aviso tomó a Nayeli del cabello y trató de tirarla, ante la imposibilidad que la nueva fuerza de Nayeli ponía, le dio una patada en la rodilla que la hizo caer al instante. Entonces se colocó detrás de ella haciéndole un Sleeper hold, que Nayeli estaba aguantando bien, pero no lo aguantaría por mucho tiempo, debía de liberarse. Nayeli soltó un par de codazos al abdomen de Yoali, y esta pareció debilitarse, entonces Nayeli tomó la cabeza de Yoali y se dejó caer, haciendo que su cara se estrellara contra su hombro en una variante del 316 de Stone cold. Yoali emitió un sonido gutural. Y salió despedida hacia atrás. No podía creer eso, se había vuelto muy fuerte. Eso la hizo enojar aún más. Entonces  se trató de levantar, pero Nayeli no lo iba a permitir. Se puso en una posición que conocíamos bien, pasó su pierna derecha sobre su cabeza y tomó su brazo derecho haciendo una poderosa palanca al brazo. Yoali estaba atrapada ante la habilidad luchística de Nayeli.
-Ríndete ahora perra, o te voy a romper el puto brazo
-Aghhhhhh vas a pagar por esto zorra
Yoali sacó fuerza de la nada y consiguió levantar su torax, haciendo que Nayeli cayera de espaldas, fue hacia ella y se montó en su abdomen. Comenzó a tirarle golpes uno tras otro. Nayeli parecía abatida. Detenía los golpes con facilidad pero no podía liberarse, Yoali seguía golpeando una y otra vez, los brazos de Nayeli ya estaban muy golpeados y no resistiría más, entonces Yoali dejó de golpear tan seguido, se comenzaba a cansar, ese descuido fue aprovechado por Nayeli. Le dio un fuerte golpe con el hueso de la palma justamente en la mandíbula. Yoali estaba desorientada, entonces Nayeli cerró el puño y golpeó su ojo directamente.
-Maldita perra, te voy a matar –Gritaba Yoali mientras se tapaba un ojo.
Ambas se levantaron y Yoali se volvió a abalanzar contra Nayeli, la tomó del cuerpo y le dio un fuerte apretón, la había puesto en un bearhug muy fuerte. La furia había incrementado su fuerza demasiado. Parecía que quisiera romperle la espalda. Nayeli gimió y gritó por diez segundos, mientras aseguraba que no se rendía a pesar de que nadie se lo estaba preguntando, entonces dio un fuerte rodillazo en la entrepierna de Yoali, quien la soltó al instante. No podía creer lo sucio que podía llegar a jugar Nayeli, después de haber golpeado su vagina, fue hacia ella y le dio un fuerte puñetazo en el pecho derecho de Yoali. Esta cayó hacia un lado, completamente rendida y quejosa. Nayeli se disponía a terminar con la pelea con una llave sorpresa que mi hermana le había enseñado, entonces cayó al suelo derrumbada.
La amiga de Yoali, (por el apodo que le pusimos, la enana) golpeó a Nayeli por atrás. Y rápidamente la sometió poniendo su brazo en su espalda como en un agarre de policía, le estaba torciendo el brazo con afán de rompérselo porque Nayeli gritaba y gemía con fuerza, me quedé pasmado. Los amigos de Yoali también estaban anonadados. Yoali se estaba incorporando poco a poco, y al hacerlo pateó con fuerza la cara de Nayeli haciendo que su nariz sangrara un poco. Miranda no soportó un momento más de eso y se lanzó contra Yoali. La golpeó directamente con el codo en el pecho, lanzándola contra el chico vestido de rockero, ella salió despedida y quedó sentada y casi dormida en las piernas de su amigo. Luego fue contra la enana y la comenzó a patear muchas veces. Ella respondía tomándola del cabello y jalándola pero Miranda se la llevó fuera de las colchonetas, dominándola por completo. Yoali y Nayeli se incorporaron poco a poco, ambas estaban ya muy dañadas pero aún querían terminar con la pelea. Yoali quiso golpear la cara de Nayeli pero una furia extraña la había dominado. Le dio un golpe en el abdomen haciendo que este se le comprimiera un poco. Saliva salió de la boca de Yoali y luego vino un segundo golpe, un tercero y al cuarto, Yoali cayó de rodillas con el abdomen destrozado. Era el momento de Naye. Tomó un brazo de Yoali y la jalo hacia la colchoneta. En el costado se escuchaban los gritos de la enana, un movimiento de ojos rápido me permitió ver a Miranda haciéndole una camel clutch y la enana llorando. Nayeli puso boca abajo a Yoali y puso su brazo izquierdo entre sus piernas, luego con sus manos la tomó por la mandíbula. Tenía a Yoali en un crippler crossface mientras jalaba con una fuerza bruta su espalda, arquéandola.
-Aaaaaaahhhhhhhggggggg, maldita perra suéltame ya
-Ríndete puta aquerosa, o te voy a romper el cuello
-Aghhhhhhhhh te… m…mataré
Entonces Nayeli la soltó, dejándola sobre el suelo, esa no era la llave que mi hermana le había enseñado. Tomó las piernas de Yoali y se sentó sobre su espalda aprovechando que estaba boca abajo. No hubo resistencia alguna. La condición que había ganado Nayeli le permitía seguir con la pelea, mientras que la falta de condición de Yoali ya no la dejaba ni mover. Un Boston crab creó un mar de sonidos guturales de Yoali, maldiciendo y llorando una y otra vez. No podía hacer nada, no había referee. Así quedaron, la que ganaba tenía el derecho de torturar cuanto quisiera a la oponente. Nayeli estaba disfrutando la humillación frente a sus amigos. Miranda había vuelto al asiento. La enana estaba tirada en el suelo agarrando su espalda. Miranda entonces volteó a ver a Naye
-Tortúrala bien, usa esa llave y termínala.
Naye pareció asentir. Con lentitud la dejó, y se incorporó de nuevo. Tomó a Yoali por el cabello y la comenzó a arrastrar, ella se arrastraba dificultosamente y su bikini estaba alzado como si fuera una verdadera tanga. Entonces Nayeli dobló la cadera de Yoali en un arco impresionante, como su fuera un Boston crab invertido. Los gritos de dolor volvieron, Yoali estaba indefensa. Sus prominentes pechos estaban en el suelo siendo aplastados con fuerza, entonces Nayeli tomó también sus brazos en forma de chicken wing. Y la jaló con fuerza. Su cuerpo estaba totalmente arqueado y sus ojos llenos de lágrimas. Había aguantado todos los castigos pero si no se rendía, Nayeli realmente podía romperle la espalda. Parece que me hubiera leído la mente, Yoali comenzó a gritar.


-Yaaaaa ya no más. Me rindo. Ya.
-No te escucho perra, ahora pide perdón por todo o te romperé la espalda
-YAAAAAAAAAAAAAAAAAA, PORFAVOR PORFAVOR ME DUELE. SIENTO QUE ME MUERO. TE LO RUEGO.
-No me interesa, quiero verte sufrir.

Nayeli mantuvo el castigo, los alaridos de dolor de Yoali eran impresionantes, nunca había escuchado tantas maldiciones y ruegos juntos.
-¿Quién es la mejor eh? –Dijo Naye- ¡Contesta puta asquerosa!
-TÚUUUUUUUU, TÚ, TÚ LO ERES NAYELI. PORFAVOR YAAAAAAAAAA MI ESPALDAAAAA
Yoali estaba llorando, no podía aguantar más el dolor, su cuerpo estaba más arqueado que una media luna. Entonces Nayeli la soltó, dejando caer sus brazos y su cabeza y luego dejando caer sus pies. Tomó a Yoali por el cabello y la levantó sin dejar opción de que se recuperara. Entonces les dijo a todos que se fueran y que jamás volvieran. Ellos tomaron rápido las cosas de Yoali y se la llevaron, ella tenía hinchado un ojo, completamente cerrado. Y su cuerpo débil, transgredido y completamente humillado. La pobre no podía ni sostenerse en pie. El chico calvo se la llevó a rastras, así en bikini. Se notaba que lo disfrutaba un poco. El rockero levantó a la enana, ella podía caminar bien y se fueron todos muy rápido. No me di cuenta pero habían llegado en un coche. Simplemente metieron a las chicas y se fueron.
Nayeli cayó en mis piernas, rendida. No lo parecía. Pero hacer esas llaves la había dejado completamente exhausta.
-Amor ¿Cómo te sientes? –Le dije, abrazándola. Mi piel se juntaba con la suya y se pegaba por el sudor-
-Sí (jadeos) es que, fue una dura batalla. Esa llave que me enseñó tu hermana. La practiqué con Miranda. Ella sabe lo dolorosa que es. Incluso más que el Boston crab.
-Sí –Respondió Miranda- Fue un duro oponente. Pero la humillaste frente a sus amigos. Con esto, no volverá a meterse con ninguno de los dos.
-Los cuatro festejamos la victoria con comida de alto contenido calórico. Yo invité las hamburguesas para todos. Pasamos la tarde entre risas, y cuando mis padres llegaron, ya todo estaba recogido. Y Naye en mi regazo, acostada. Dormida. Mis papás le ofrecieron quedarse en mi cuarto mientras yo dormía en el sillón y ella no quería aceptar, no quería quitarme mi cama. Pero yo le dije que estaba bien. Despues de todo había sido un día cansado y merecía una buena cama donde dormir. Más tarde en la noche, en la madrugada, me pasé a la cama con ella. Para cuidarla. Había cumplido su revancha, con el autocontrol que le enseñó mi hermana y con la dedicación y convicción más grande que haya visto en mi vida.









En este año cumplimos una decena de años de novios. Fue mi primer y única novia de la vida, y yo fui el primero en todo para ella. Comenzamos desde muy chicos la relación por eso es que aún somos jóvenes. Vamos a cumplir tan solo 25 años este año, y sencillamente nos amamos con locura. Yoali se reivindicó, dejó de andar en malas compañías y sus padres la metieron a estudiar arquitectura. Una que otra vez nos la hemos encontrado y nos saluda con cordialidad. Subió un poco más de peso, pero se veía muy bien. Además de que consiguió pareja. A sus ya 30 años parece que pronto tendrán una boda. No somos amigos, solo conocidos de hace 10 años. Miranda y Diego terminaron. Diego está estudiando en Republica Checa debido a que se ganó una beca como bateador en un equipo de allá. El béisbol es muy popular en ese país. Seguimos en contacto por Facebook. Miranda, lamentablemente, se embarazó dos años después de la pelea. Dejó de practicar deportes y se dedicó a su hija, Priscila. Grande fue nuestra sorpresa saber el nombre de la niña, ya que nos habíamos enterado que “La enana” se llamaba Priscila. Por poco se infarta la pobre Miranda. De igual manera es feliz con la vida que lleva. Y está saliendo con un chico que de verdad ama a la pequeña Priscila. Se lleva muy bien con ella. La niña ya tiene siete años y todo va genial con nosotros. En nuestro aniversario número diez (este año) pretendo pedirle que se case conmigo. Terminé la carrera de Lenguas hace dos años y ella terminó una carrera Danza folclórica que duró 5 años. Supongo que estamos listos para este gran paso…
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basileus

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Posts : 367
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MensajeTema: Re: Revancha contra Yoali   Lun Abr 10, 2017 5:11 am

Excelente relato
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luchafem



Posts : 2
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MensajeTema: Re: Revancha contra Yoali   Miér Abr 19, 2017 5:02 am

Los ultimos dos relatos perdieron la esencia de los dos primeros.
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Hentaipro



Posts : 34
Join date : 18/03/2017

MensajeTema: Re: Revancha contra Yoali   Miér Mayo 03, 2017 10:52 pm

Concuerdo contigo ... Al principio eran muy buenas ... Pero esta ultima se sintio algo forzada
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MensajeTema: Re: Revancha contra Yoali   

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Revancha contra Yoali
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