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 Luchar por una película

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mich25

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MensajeTema: Luchar por una película   Mar Dic 20, 2016 2:09 pm

Era un día radiante de verano, Michelle regresaba en su automóvil a su hogar
cuando de pronto su teléfono sonó.

"Hola", respondió.

"Hola, amiga”, ¿Qué estás haciendo? dijo Jenny.

“Regresando a casa del trabajo, por fin un poco de paz y tranquilidad”, replicó Michelle.

"Eso suena bien, estaba pensando en que podríamos tener una noche de chicas". ¿Qué te parece?,
preguntó Jenny.

¡Me parece genial, te vienes a mi casa y comemos algo!, ¿podrías traer el vino?

Jenny aceptó encantada.

Las dos chicas tenían 25 años, medían 1.68 cm y pesaban 56 kilos, por un lado Michelle con su pelo negro
largo y ojos café lucía cordial pero competitiva a la vez mientras que Jenny con su pelo rubio largo y ojos
azules mostraba una belleza muy particular pero su mirada dejaba en evidencia su afán por la competencia.

Además, ambas estaban en forma ya que iban regularmente al gimnasio y hacían spinnig y pilates.

Al atardecer, el timbre sonó. Michelle abrió la puerta y encontró a su amiga de pie, sonriendo y
sosteniendo una botella de vino. Luego Jenny entró y la abrazo, acto seguido Michelle cerró la
puerta detrás de ella y la condujo al salón principal. Coincidentemente, ambas vestían
pantalones vaqueros, zapatillas de tenis y camisetas estivales.

Al ingresar al salón, se sentaron en el sofá y después de una conversación trivial y rutinaria comenzaron
a ingerir algunos bocados y bebieron el vino que había traído Jenny. Luego de transcurridos algunos
minutos, acordaron ver una película que Michelle había arrendado en Blockbuster camino a casa,
llamada:

“Los Siete Magníficos Gladiadores”, interpretada por Lou Ferrigno, Sybil Danning y Brad Harris.

La trama de la película consistía en la historia de un poderoso bárbaro y su mítica espada, la cual usaría
para vencer al mal que se extendía por la antigua Roma. Por otro lado, una valerosa mujer que lideraba
a un grupo de damiselas provenientes de una provincia romana, buscaba a un hombre poderoso que
liberase a su pueblo de un malévolo hombre, en un enfrentamiento colosal de músculos y acero.

Desde el principio, ellas comprobaron que la película era bastante lenta y mal producida, lo cual siguió así
hasta que cerca de la mitad de la misma se hacía alusión al cumpleaños del emperador romano, debido a
lo cual, éste había ordenado eventos especiales para su entretenimiento.

En primer lugar, se organizó una carrera de carros romanos arrastrados por caballos, estos debían correr
en el circo romano, así el primer carro que completara una cierta cantidad de vueltas sería el ganador.
Era lógico que uno de estos carros era dirigido por el protagonista principal.

Otro de los entretenimientos consistía en que dos mujeres esclavas, una rubia y otra morena, debían
luchar cuerpo a cuerpo en un gran salón del palacio y ante la presencia de un grupo selecto de amistades
del emperador. Ambas lucían bikinis color piel y cuerpos atléticos untados en aceite. Además, en este
salón se había extendido una gran alfombra blanca felpuda cubriendo el piso de grandes cerámicos.

En este particular duelo, no se involucraban armas ni tampoco manos ya que sus muñecas estaban
atadas por lo que no podían soltarse, así que entrelazaron los dedos de sus manos, se miraron
fijamente a los ojos con fiereza y comenzaron a luchar sobre la alfombra. En un principio cada una
trató de aplicar alguna llave de rendición a la otra, lo cual resultaba inútil ya que ambas mostraban
mucha fuerza y potencia.

A medida que avanzaba la lucha, las combatientes rodaban por el piso e intentaban quedar
en la posición superior, es decir, una arriba de la otra, de hecho utilizaron varias técnicas
de lucha como la voladora, es decir, una de las luchadoras elevó una de sus piernas
colocándola en el vientre de la otra, para aventarla por encima; la inmovilizadora y
varias tijeras aplicadas al cuerpo y al cuello de la rival.

La acción era rápida y sus movimientos eran fluidos, tanto así que se notaba que los músculos
de los brazos y las piernas en ambas luchadoras estaban bastante tensos, lo cual le daba un
abrumador erotismo a la escena junto a los gemidos que emitían durante la acción, los cuales,
iban aumentando paulatinamente.

Cada vez que una de ellas aplicaba una llave de lucha bien ejecutada producía la respuesta
inmediata de los espectadores, los cuales aplaudían y comentaban el suceso. Incluso el
eunuco adulador del emperador, opinó sobre el desenlace del combate.

Después de algunos minutos de ardua lucha, la morena aprovecho un descuido de su rival y logró
ponerse de pie colocando uno de sus pies en la cara de su oponente, la cual pudo neutralizar el
ataque. Luego de esto, la morena tomo impulso y se abalanzó frenéticamente sobre el cuerpo de
su enemiga, ante lo cual la blonda se resistió utilizando sus piernas, con las cuales, la alejó en
reiteradas ocasiones; pero al cabo de un momento ya no tuvo la suficiente fuerza para repeler
por más tiempo el ataque. Entonces, la morena tomó su cabeza y la azotó repetidamente contra
el suelo, quedando  ésta muy aturdida. Ese fue el preciso instante en que la morena deslizó
lentamente su cuerpo hasta llegar a cubrir con su sexo la cara de su rival, lo cual produjo una
llave asfixiante.

La blonda luchadora al sentirse sin aire comenzó a emitir sonoros gemidos y a elevar su espalda
en repetidas ocasiones junto con mover su cabeza de lado a lado buscando el vital elemento.
Por su parte, la morena se arrastraba sobre la alfombra buscando que la mejor posición para
que todo el peso de su cuerpo sofocara a su rival. Después de esto, se corta y se cambia la
escena.  

Ambas chicas se miraron instantáneamente con cierta excitación, habían visto peleas de mujeres
a nivel profesional en la TV, pero esto era diferente, era erótico.

Al terminar de ver el largometraje,  ninguna dijo nada sobre lo que les había llamado tanto la
atención, sus mentes seguían en la escena de la lucha una y otra vez, hasta que Jenny comentó:

"Fue una película interesante".

¿Puedo ofrecerte algo más?,  dijo Michelle.

"Más vino" respondió Jenny. Para luego preguntar, ¿será posible luchar así?.

Los ojos de Michelle se agrandaron y luego se echó a reír,

¡No sé!, No tendría idea de cómo hacerlo".

Jenny se echó a reír, "ni yo tampoco, pero parecía divertido".

En eso, Jenny se levantó del sofá y se dirigió al cuarto de baño, mientras Michelle sentada
no podía dejar de pensar que Jenny tenía razón. Se veía bastante divertido.

Jenny regresó y Michelle le sirvió más vino, al rato se reían y hablaban de la película que
habían visto cuando de pronto la conversación giró en torno a la escena de lucha femenina.

¿Alguna vez luchaste con otra chica?, preguntó Michelle.

"No” y ¿tú?, respondió Jenny.

"No", dijo Michelle.

En eso, se produjo un incómodo silencio entre ambas.

¿Quieres intentarlo?, dijo Michelle.

Jenny sonrió y aceptó.

Luego, ambas rieron y bebieron vino.

Movieron el sofá y la mesa de centro para hacer espacio en el salón, luego usaron cojines
para poner en las paredes y esquinas con bordes puntiagudos que pudieran herirlas.

¿Cómo empezamos? preguntó Jenny.

"Supongo que deberíamos tomarnos de las manos como lo hicieron en la película
y luego tratar de someter a la otra”.

"Con tres rendiciones se gana el combate, esto lo hará más sencillo para nosotras",
dijo  Michelle.

Las chicas unieron sus manos y entrelazaron sus dedos, entonces comenzaron a empujarse
alrededor de la habitación riendo por los nervios que sentían en ese momento. La risa
comenzó a silenciarse cuando el lado competitivo de cada una comenzó a salir. Sus dedos
comenzaron a ponerse rojos por la presión. Sus brazos estaban flexionados por el esfuerzo.

Se miraban una a la otra con sonrisa en sus rostros.

"Estamos muy parejas", dijo Michelle.

"Por ahora", replicó Jenny.

En eso, Jenny empujó con fuerza a Michelle haciéndola caer de espaldas para luego
caer sobre ella, sus manos seguían entrelazadas. Jenny extendió sus manos y aplastó
a Michelle con todo su cuerpo.

Las chicas sintieron un escalofrío ya que quedaron pecho contra pecho y estómago contra
estómago.

Entonces, Michelle usó su fuerza y volcó a Jenny colocándose sobre ella. Al mismo tiempo,
comenzó a contar lentamente disfrutando la sensación de que Jenny estuviera abajo.

Cuando llegó a siete.

"Pensé que sólo íbamos a contar hasta tres”, dijo Jenny.

"La cara de Michelle se puso roja, rápidamente se levantó y se sentó en el sofá.

Jenny se rió y se sentó a su lado.

Se sirvieron un poco más de vino y estuvieron en silencio durante unos minutos.

"Creo que deberíamos probar nuestra fuerza de otra manera, dado que las dos estamos
tan parejas”.

¿Cómo qué?, dijo Michelle.

"Deberíamos probar con otras partes de nuestro cuerpo”, replico Jenny.

“Qué tal si usamos nuestros pies”, respondió Michelle.

"Buena idea", comentó Jenny.

Caminaron al centro de la sala y se sentaron en el suelo una frente a la otra. Ambas se
quitaron los zapatos y los calcetines.  

¿Cuánto calzas?, preguntó Michelle.

"38", dijo Jenny.

¿Y tú?  

¡38!

"Pongamos nuestros pies juntos y comparémoslos", dijo Michelle.

Las chicas estiraron sus piernas y tocaron sus pies. Se estremecieron por el contacto
y se sorprendieron de lo erótico que resultaba. Sus pies eran tan suaves y tersos.

La piel de Michelle era de un color crema al igual que el de Jenny, pero con un ligero bronceado.
Ambas tenían manicura francesa en sus dedos de los pies.

Los unieron perfectamente para luego comenzar a frotarlos. Empujándolos mutuamente sin
dejar que perdieran el contacto.

¿Estás lista para empezar?, dijo Michelle.  

"Claro", respondió Jenny.

"Vamos a poner uno de nuestros zapatos detrás de nosotras y la primera en tocarlo pierde ",
dijo Michelle.

Se levantó y puso uno detrás de Jenny y el otro detrás de ella.

Entonces las chicas pusieron sus pies de nuevo en contacto y contaron hasta tres.

Empujaron con tanta fuerza que sus pies resbalaron por lo que se detuvieron y los contactaron
otra vez. Esto sucedió dos o tres veces.

"Vamos a unir nuestros dedos de los pies", dijo Jenny.

Así que empezaron a empujar sus dedos de los pies. Esta vez, Michelle comenzó a empujar
los pies de Jenny hacia atrás, hasta que Jenny tocó el zapato detrás de ella.

¡Gané!, exclamó Michelle.  

Se sentaron a descansar.

¿Qué sigue?, preguntó Michelle.

"Abrazo del oso", replico Jenny.

"Muy bien", dijo Michelle.

Las chicas pusieron sus brazos una alrededor de la otra e inmediatamente los pechos chocaron
entre sí, estaban tratando de aplastar los de su rival pero sus brasier no se los permitían. Jenny
aumentó su presión tanto como le era posible ya que no quería perder, apretó el abrazo hacia
Michelle, lo cual hizo que las tetas de Michelle sintieran la presión.

De pronto, Michelle gritó " Me rindo".

Jenny la soltó.

"Me ganaste, pero creo que esta experiencia fue un poco dolorosa", dijo Michelle respirando
pesado.

"Nunca creo haber tenido esta clase de presión sobre mis tetas", dijo Jenny.

Las dos chicas se sentaron en el sofá y tomaron un poco más de vino.

"Bueno, vamos 1 a 1" ¿Qué hacemos ahora?,  preguntó Michelle.

"Creo que deberíamos ir directamente a la lucha libre", respondió Jenny.

Ambas se volvían cada vez más competitivas y el vino estaba ayudando a que perdieran
sus inhibiciones.

"Me parece muy bien", dijo Michelle y agregó:

"Pero creo que tenemos que cambiarnos de ropa, estos pantalones vaqueros no me están
permitiendo tener toda la  libertad para patearte el culo", dijo riéndose.

"Buena idea, pero creo que tu culo es el que va a recibir la patada, voy a ponerme el pijama
que traje", respondió Jenny sonriendo mientras tomaba su bolso y se dirigía al cuarto de baño.

Michelle fue a su habitación para cambiarse. Se quitó los pantalones y las bragas, no podía creer
lo mojada que estaba. Se quitó la camiseta y el brasier, sus tetas estaban aún rojas producto de
su lucha de tetas, además sus pezones estaban más duros de lo que recordaba.

Se puso pantalones cortos azules ajustados, una camiseta blanca y regresó a la sala.

Jenny cerró la puerta detrás de ella y se quitó la ropa. Sus tetas estaban  rojas y duras.
Miró su cuerpo desnudo en el espejo y se preguntó cómo sería luchar desnuda con Michelle.

Se puso un par de short rojos ajustados y una camiseta blanca para luego dirigirse a la sala.

Michelle observó como Jenny salía del baño vestida casi igual que ella, al verse se rieron.

Se habían visto en bikinis antes y sabían que tenían cuerpos bonitos, se miraban una a la otra.
No podían esperar para comenzar la lucha y sentir sus cuerpos abrazados. Asimismo, no podían
esperar a probar quién era la más fuerte.

Las chicas tenían buenas tetas, ambas eran copa 36D. Las tetas de Michelle eran redondas y
firmes con pezones largos mientras que las tetas de Jenny eran más suaves y sus pezones
más cortos.

Se miraron sus pezones que sobresalían a través de sus camisetas, pero no se dijeron nada.

"Esta vez vamos a usar nuestras manos y rodillas", dijo Michelle.

Se arrastraron una hacia la otra y comenzaron a dar vueltas sin perder el contacto visual,
esperando que la otra hiciera el primer movimiento. Se encontraron cara a cara y lanzaron
sus brazos una alrededor de la otra y empezaron a luchar tratando de conseguir que la otra
cayera al suelo. Era un combate muy parejo y la fricción constante de sus pechos comenzó a
excitarlas. Podían sentir sus pezones duros y las sensaciones que sacudían sus cuerpos eran
increíbles, además no tenían brasier para ocultar sus pezones.

Ninguna hablaba porque no quería arruinar el momento. Lo que estaban haciendo era más
que luchar, era erótico. La mejor sensación que habían experimentado en mucho tiempo.

Jenny empujó a Michelle al suelo y comenzó a inmovilizarla, Michelle se sorprendió de que
su guardia hubiera estado tan baja, lo cual la hizo enojar e instintivamente agarró del pelo
a Jenny y le dio un tirón.

¿Qué demonios estás haciendo?, ¡Eso no fue un movimiento de lucha libre, sino más bien un
truco sucio! gritó Jenny.  

"Lo siento", "No quise hacerlo", dijo Michelle,  "Fue un accidente".

"Mentira", dijo Jenny mientras agarraba del pelo a Michelle y comenzaba a tirarlo.

Las dos chicas comenzaron a rodar por el suelo.

¿Qué clase de competencia es esta?, gritó Michelle.

Aumentaban la tirantez del pelo y apretaban sus piernas tratando de controlar sus movimientos.
Ambas gruñían y  poco a poco empezaron a sudar.

Rodaron un par de veces más por el suelo tratando de controlar a la otra, se frotaban las piernas
y los pies disfrutando la sensación de piel contra piel. Sus tetas y pezones duros estaban luchando
una vez más.

De pronto, Michelle se colocó encima de Jenny, le sostuvo su cabeza y le empujó sus tetas lo más
fuerte que pudo. Jenny se sintió molesta por lo que se retorció como loca. Sus caderas trataron de
sacar a Michelle de su posición de dominación. Al hacerlo, sentía que sus pelvis chocaban.

El contacto generó un sentimiento eléctrico difícil de describir. Podían sentir sus vientres cálidos a
medida que respiraban. Sus camisetas se habían levantado peligrosamente cerca de sus pechos
durante la batalla.

Michelle contó rápidamente hasta tres, luego se levantó gritando que había ganado el combate.

¡Mentira!, gritó Jenny. "Tenemos que luchar con nuestras tetas" poniéndose roja.

¿Qué?, dijo Michelle.

"Ya me oíste" dijo Jenny, agregando, "El combate no ha terminado y mis tetas ya han demostrado
que son mejores que las tuyas".

Michelle se dio cuenta de que Jenny estaba disfrutando tanto como ella de esta experiencia,
no sabía si era el alcohol, la falta de sexo o el hecho de que nunca había sentido ningún tipo
de placer como este en toda su vida, por lo que aceptó el reto.

"Sólo quiero que nuestros pechos luchen para así demostrar quién es la mejor", dijo Jenny.

"Vamos a mi cuarto, este piso me está produciendo dolor y allá hay más privacidad",
dijo Michelle.

Jenny la siguió por el pasillo hasta su dormitorio. El único sonido que se oía eran sus pies
descalzos sobre las baldosas.

Las dos estaban imaginando como sería este nuevo enfrentamiento.

¿Cómo se supone que va a ser esto?, dijo Michelle.

"No tengo idea, ya que nunca he hecho esto antes", dijo Jenny con un dejo de irritación.

Todavía estaba molesta por el tirón de pelo y el conteo rápido.

"Está bien, sin manos. Vamos a ponerlas y mantenerlas en nuestras espaldas. Voy a tratar de
aplastar tus tetas con las mías y tú haces lo mismo". "La primera que se rinde, pierde",
dijo Michelle

"Muy bien", dijo Jenny.

Las chicas se quitaron sus brasier mirándose una a la otra sus magníficas tetas y pezones,
no podían creer que iban a frotarlas. Se movieron hasta quedar a pulgadas de distancia.

Cuatro duros pezones rosados finalmente se frotaron. Jenny pensó que iba a acabar en ese mismo
instante pero se controló y mantuvo la compostura. Michelle nunca había sentido algo tan maravilloso
en su vida. Movieron sus pezones hacia adelante y hacia atrás, disfrutaban la sensación de dicha
frotación, sólo querían sentir sus pezones presionándose.

La habitación se hacía paulatinamente más cálida.

¡Qué duros están nuestros pezones!, exclamó Michelle.

"Nunca habían estado tan duros en mi vida", dijo Jenny.

En eso, Jenny y Michelle tomaron sus senos y colocaron sus pezones juntos para medir
sus longitudes. Parecían casi iguales quizás los de Jenny eran un poco más largo.

"Parece que no tendré ningún problema en aplastar tus pezones", dijo Jenny.

Los alinearon punta con punta, la cama crujió ligeramente cuando modificaban sus posiciones
en la lucha de pezones. Luego, empezaron a empujar sus tetas viendo como sus pezones se
peleaban.

Los pezones de Jenny empezaron a perder terreno cuando Michelle los empujaba hacia ella,
por miedo a perder, Jenny comenzó a atacar los pezones de Michelle. Era como un combate
de espadas, se movían hacia atrás y hacia delante, de lado a lado. Trataban de usar sus
pezones como  armas para lastimar a la otra.

¿Tienes miedo de perder? dijo Michelle.

"Púdrete" dijo Jenny.

Las dos se tocaron, pellizcaron y frotaron sus pezones para ponerlos tan duro como se pudiera.
Luego, los alinearon pero esta vez el pezón de Jenny no se movió y dejó el camino abierto para
que Michelle pudiera entrar. Michelle no lo podía creer, antes que Jenny pudiera decir algo,
empezó a mover sus tetas hacia adelante y hacia atrás.

Jenny trató de defenderse pero la oscilación se hizo cada vez más violenta. La habitación se
llenó de sonidos imitando el eco de palmadas y en la que las dos hermosas mujeres gruñían
con cada contacto.

A medida que avanzaba el combate las chicas comenzaron a sudar y el dolor empezó lentamente
a pasar su factura. En eso, Jenny no pudo soportarlo más y tomó a Michelle por la cintura,
atrayéndola hacia sí misma. Por su lado, Michelle le correspondió echándole sus brazos alrededor,
se miraron fijamente y comenzaron a apretarse tan fuerte como pudieron, sus tetas se estrellaban
una y otra vez. Se aferraron la una a la otra pero el sudor comenzaba a hacerlas muy resbaladizas.

Sus tetas estaban en llamas y nunca habían estado más excitadas en sus vidas. Sus short
estaban visiblemente mojados mientras el movimiento continuaba. Sonidos mezclados de
gruñidos y gemidos llenaban la habitación mientras ellas rodaban una y otra vez, con lo
cual la cama crujía.

Ambas querían ganar la lucha de tetas pero la sensación de frotar sus cuerpos casi desnudos
estaba empezando a convertirse en algo insoportable.  

De pronto, Michelle gritó: ¡Tú ganas!

No podía arriesgarse a pasar la vergüenza de acabar en frente de su amiga. Dejó de rodar
y se separó de su rival. Las chicas se movieron en distinta dirección por miedo a que la otra
viera los pantalones cortos de la otra, mojados.

"Eso fue increíble", dijo Jenny. Para luego agregar,

"Estoy contenta de haber ganado, pero tengo que decir que nunca había hecho algo así antes".

Michelle tenía miedo de hablar. Sólo asintió con la cabeza y sonrió.

"Creo que estamos empatadas", dijo Jenny. "A menos que"

¿A menos que qué?, dijo Michelle.

Ambas sabían que estaban pensando pero no podían encontrar las palabras correctas.

"Podríamos ver quién tiene más fuerte, bueno tú ya sabes", dijo Jenny.

Michelle asintió, pero también no sabía muy bien qué decir.

"Nunca he hecho esto antes" replico Michelle.

Jenny comenzó de nuevo a analizar sus pensamientos.

"Tengo que admitir que nunca había estado tan excitada. Sentir piel, tetas y pezones es increíble.
Quiero sentir todo tu cuerpo, combatir desnudas", dijo Jenny empezando a perder toda su inhibición.

Michelle la miró fijamente analizando un poco sus pensamientos.

"Qué diablos", " Hemos llegado hasta aquí y creo que es necesario un desempate, nunca
he estado tan excitada y nunca pensé que esta competencia fuera tan erótica.

Así que nuestro último combate será entre nuestros sexos", ambas sonrieron.

Estaban tan calientes que rápidamente se despojaron de sus short. Se quedaron mirando
y admirando sus cuerpos desnudos.

"Podemos subir a la cama, unir nuestros sexos y tratar de empujarnos hasta que una quede
fuera de la cama", dijo Jenny.

"Eso suena bien", dijo Michelle.

Las dos chicas empezaron a golpear sus sexos suavemente para luego comenzar
a aumentar la intensidad. Gemían suavemente con cada colisión de sus cuerpos desnudos.

La tensión sexual comenzó a subir la temperatura de la habitación por lo húmedo y caliente
del encuentro. Ambas chicas flexionaban los músculos de sus culos mientras seguían moviendo
sus caderas.

De pronto, se detuvieron y se dieron vuelta poniendo sus culos y sus espaldas una contra
la otra.

"Quiero saber que pasa en esta posición", dijo Michelle.

"Me gusta tu forma de pensar", respondió Jenny.

Los músculos de las nalgas se flexionaron en el combate cuando trataban de demostrar
quién tenía el culo más fuerte, continuaron golpeando sus culos y casi gritaron cuando
sus labios vulvares exteriores tuvieron contacto. En eso, ninguna dijo nada pero sabían
que era el momento del desenlace final.

Tiraron las almohadas al suelo.

Una subió a la cama por el lado opuesto a la otra, se sentaron y extendieron sus
piernas hasta que sus sexos se tocaron en el centro de la cama.

"Es el desempate", dijo Michelle.

"El último round para ver quién es más fuerte" dijo Jenny.

"Nunca pensé que íbamos a tener una lucha de sexos", respondió Michelle.

Sus labios vaginales suaves y húmedos se unieron, esto hizo que sacudieran todo el cuerpo,
empujando sus sexos y tratando de sacar a la otra fuera de la cama. Los clítoris duros
luchaban su propia batalla, presionando hacia atrás y hacia adelante, humedeciéndose.

Michelle y Jenny rodearon sus brazos alrededor de sus espaldas, apretando sus tetas y cuerpos.
Los gritos de éxtasis llenaron la habitación cuando las dos chicas se corrieron al mismo tiempo.
Se abrazaron hasta que sus orgasmos cesaron.

Tenían sus cabezas en el hombro de la otra susurrando en voz baja.

"Eso fue increíble", dijo Michelle.

"Nunca he tenido un orgasmo tan genial en toda mi vida", replico Jenny, preguntando

¿Qué hacemos ahora?

"Nuestro combate aún no ha terminado" respondió Michelle. Agregando:
"Mi sexo va a vencer al tuyo y mi clítoris es más fuerte".

"No lo creo", respondió Jenny.

"Entonces, prepárate porque mi sexo va a pelear con el tuyo, otra vez",
concluyó Michelle.

Las chicas frotaron sus sexos y se abrazaron cayendo a la cama. Rodando, gritando
y hablando, no podían creer lo sucias y calientes que estaban. Finalmente, se
detuvieron al llegar el orgasmo.

Después de 5 minutos, Michelle se acercó a Jenny que seguía tumbada en la cama.
Se subió encima de ella y le dijo:

"Mi cuerpo es mejor que el tuyo, al igual que mis manos, pies, tetas y sexo".

Bajó la cabeza y besó a Jenny quien devolvió completamente el beso.

Se levantaron y fueron a tomar una ducha, cuando salieron unos diez minutos más tarde,

"No creo que haya sido una pelea justa", dijo Jenny. Agregando: "Quiero la revancha."

                                                              FIN


Última edición por miguf25 el Miér Dic 21, 2016 10:33 am, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Luchar por una película   Mar Dic 20, 2016 6:57 pm

Gracias por el relato, lo disfrute mucho, ojala haya continuación.
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